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"Rouge"


Al volver esta tarde a casa, he encontrado encima de la mesa del salón un pequeño frasco de quitaesmalte, con la tapa abierta, junto a unos algodones manchados de rojo. Qué alegría me ha dado.

Al fin se ha dado cuenta
de que amo sus manos
tal como la amo a ella:
desnudas,
genuinas,
sin adornos…

Desde luego, no imagino el Taj Mahal pintado de rojo.

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